Un día sin sonido
UN DÍA SIN SONIDO
Imagina esto por un momento: te despiertas una mañana y tu mundo está en silencio. No oyes el despertador, no oyes caer el agua de la ducha, ni una voz, ni un coche. Sólo un vacío absoluto.
ESTO ES PARA MUCHAS PERSONAS SU DÍA A DÍA
Hace muchos años decidí hacer un experimento, pasar un día entero simulando una pérdida auditiva severa. No es lo mismo que una pérdida real, lo sé, pero fue suficiente para ponerme en situación, entender la desesperación de muchos pacientes y sus familias. Me abrió los ojos a una realidad invisible.
CRÓNICA:
Despertar en silencio: Desperté con la claridad, no con el despertador, me había quedado dormida.
Aprendizaje: sin sonido dependes totalmente de lo visual
Comunicación complicada: Fui a una cafetería pedí un café y una tostada intenté comunicarme con el camarero leyéndole los labios y me equivoqué.
Aprendizaje: el constante esfuerzo por entender, la necesidad de leer gestos, expresiones, miradas.
Aislamiento: Comí con unos amigos, fingí entender, asentía y sonreía sin contexto.
Aprendizaje: Qué sola se puede sentir una persona a pesar de estar rodeada de amigos, familia cuando no puede participar plenamente.
REFLEXIONES ANTES DE DORMIR
Volví a mi realidad al mundo sonoro.
El sonido del interruptor al apagar la luz me pareció mágico. Pensé en Mari Carmen, la farmacéutica de mi calle que usaba un aparato de bolsillo y yo de niña le hablaba bajito hasta llevarla a la desesperación. Tengo que decir a mi favor que yo era totalmente inconsciente de lo que le sucedía, pero me divertía haciéndola decir “¿qué dices?”.
Pensé también en todas esas personas que no pueden deshacerse de esa realidad al final del día, que viven en un mundo donde el sonido es un recuerdo o nunca fue parte de su experiencia. Me sentí avergonzada por mi comportamiento cuando era una niña con nuestra farmacéutica.
Y hoy, después de tantos años, me dedico con compromiso al servicio de ayudar a quienes conviven con la pérdida auditiva, trabajando cada día para mejorar su calidad de vida.
Cristina Sáez,






